Desconcertada por los fracasos solo camino lentamente hacia una esquina, sin valor para volver al lugar donde se encontraban el resto de las personas de su edad. Ella no quería lástima, solo soledad, más a veces su interior gritaba delirante por ayuda, pero sus labios no se inmutaban para pedirla.
A raíz de esto permanecía en aquel rincón agachada mirando el cielo e intentando no pestañear para no derramar ninguna lágrima, algo que no le fue posible, su mente vagaba por los recuerdos más inhóspitos de su vida...
Y en ese instante el sonido de unos pasos a través del corredor contiguo la desestabilizaron, su corazón comenzó a palpitar aceleradamente como si supiera lo que se avecinaba, pasaron eternos segundos hasta que pudiera distinguir aquellos zapatos que aparecieron en la esquina, todo se detuvo, las palpitaciones, las lágrimas, los recuerdos, la respiración, fue así como levantó su cabeza y a través de sus lluviosos ojos lo vio.
El no se detuvo, ni siquiera volteó y el sonido de sus pasos se intensificó en el silencio, cuando desapareció completamente en el corredor, el ruido se hizo ensordecedor dentro de su cabeza y las promesas emitidas tuvieron una validez superior.
El no se detuvo, ni siquiera volteó y el sonido de sus pasos se intensificó en el silencio, cuando desapareció completamente en el corredor, el ruido se hizo ensordecedor dentro de su cabeza y las promesas emitidas tuvieron una validez superior.
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