domingo, 3 de octubre de 2010

Desolación

Se miró al espejo y vio una pálida cara, miró los brazos, aquellos brazos que reflejan las heridas del corazón y el odio por si misma, el reflejo de un circulo en vez de una perfecta silueta. Intentó hacer una retrospectiva con el afán de encontrar la causal de tan estúpido plan, intentando descifrar el momento en que comenzó el deseo tan profundo de autoeliminación. Sin embargo, no encontró absolutamente nada, su memoria ahora era difusa.
Desconcertada por los fracasos solo camino lentamente hacia una esquina, sin valor para volver al lugar donde se encontraban el resto de las personas de su edad. Ella no quería lástima, solo soledad, más a veces su interior gritaba delirante por ayuda, pero sus labios no se inmutaban para pedirla.
A raíz de esto permanecía en aquel rincón agachada mirando el cielo e intentando no pestañear para no derramar ninguna lágrima, algo que no le fue posible, su mente vagaba por los recuerdos más inhóspitos de su vida...
Y en ese instante el sonido de unos pasos a través del corredor contiguo la desestabilizaron, su corazón comenzó a palpitar aceleradamente como si supiera lo que se avecinaba, pasaron eternos segundos hasta que pudiera distinguir aquellos zapatos que aparecieron en la esquina, todo se detuvo, las palpitaciones, las lágrimas, los recuerdos, la respiración, fue así como levantó su cabeza y a través de sus lluviosos ojos lo vio.
El no se detuvo, ni siquiera volteó y el sonido de sus pasos se intensificó en el silencio, cuando desapareció completamente en el corredor, el ruido se hizo ensordecedor dentro de su cabeza y las promesas emitidas tuvieron una validez superior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario