Tal vez debemos pasar por cosas malas para aprender a apreciar aquellas que son buenas, como la familia, los amigos, el amor. Todo en la vida consta de dificultades, porque de otro modo nada sería emocionante, sin un obstáculo probablemente el objetivo no sería tan apetecible.
No sé que me pasa últimamente, pero me he dado cuenta de muchas cosas, he percibido que no solo estaba ciega, sino que también no quise abrir los ojos cuando me fue posible ver.
No entiendo por que al pensar en ti, pienso también en la lluvia, puede ser porque estoy analizando a la lluvia desde la perspectiva de la mayoría de las personas. La lluvia arruina siempre tus planes, entristece a las personas y las aísla. Puede, en muchas ocasiones, hacerte enfermar y casi la totalidad de las visitas que hace son más que inesperadas, por lo tanto, nunca puedes estar prevenido, nunca puedes defenderte de ella. Sin embargo, para mi la lluvia solía ser algo que realmente amaba, apenas sentía unas gotitas quería correr y estar bajo ella totalmente desprovista de abrigo, no me importaba enfermar. También adoraba dormirme escuchando su sonido, era una de las cosas más placenteras y relajantes.
Actualmente, las cosas han cambiado. Puede ser el hecho de que ya no soy una niña, puede que con el paso de los años nos amarguemos, con sinceridad creo que la lluvia dejó de importarme, no obstante aún continua desestabilizando mis planes y causando algunas tristezas, nada que algunos minutos de introspección no puedan arreglar.
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