domingo, 15 de abril de 2012

¿Acaso no hace falta algo?

Era su tercera taza de té, la quinta canción que escuchaba, y en ese lapso ya había derramado un montón de lágrimas. La estación fría hacía su entrada triunfal de la mano con su nostalgia, y eso a ella la ayudaba, ya no era menester el uso de poleras o de blusas, aquello fue reemplazado por chalecos.
Regresar al pasado no es fácil, comenzar a mentir otra vez tampoco lo es, pero acumular la tristeza y fingir felicidad es mucho más difícil.
El silencio que conlleva una decisión así, es lo que le va matando día a día, es lo que consume su alma, es lo que se lleva la parte de humanidad que quedaba dentro de ella.




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