Que triste es darte cuenta que nada vales, pero más triste aún es saber que nada vales para una persona a la cual tu valoras mucho. Es solo que en mi mente no cabe la posibilidad de que yo no haya significado nada en su vida, pero así es realmente, aunque creo que hasta el día en que no me lo diga en la cara, hasta cuando yo no lo escuche por mi misma, no dejaré de tener una esperanza. Pero eso también duele, porque ese día nunca llegará, y no quiero seguir atrapada en el mismo lugar, quiero avanzar, tal vez progresar, no cambiar, porque eso es algo que siempre me ha llevado a cosas peores, pero sería agradable cambiar de la posición en la que me encuentro y en la que me he encontrado por años, porque si no lo hago, terminaré desperdiciando mi juventud, y antes de tiempo me convertiré en esa vieja amargada - aunque creo que ya lo he hecho- a la que todos odian. Y si no es en ella, acabaré solo siendo una hormiga más dentro de esta sociedad, yendo y viniendo todos los días, forjando una carrera, construyendo un hogar, plantando un árbol, y otro par de cánones más, solo porque así lo ha estipulado el resto de la sociedad, sin sentir siquiera la alegría del inicio de un nuevo día, insatisfecha conmigo misma, y perdida en algún momento de mi adolescencia en el cual no supe como demostrar lo que yo realmente era y quería ser.
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