No tengo ganas de estudiar, aunque eso ya no es novedad. Lo que realmente es nuevo es que no me siento triste, ni sola. Ayer de repente lo entendí, en algún momento algo se encendió, al parecer las malas situaciones o deseos de las personas, en algunas ocasiones en vez de perjudicarte, te hacen abrir los ojos. Eso fue lo que ayer me pasó, me di cuenta de algo que yo creo sabía desde hace mucho, pero que nunca escuche: Yo no soy menos valiosa que nadie, merezco estar aquí, merezco ser apreciada por lo que soy y no que intenten cambiarme, porque no soy mala persona, ni tampoco tonta, ni horrible como yo siempre me autodenominaba. Solo soy una persona normal, con buenas cualidades y también con muchos defectos que tengo que mejorar en el futuro.
Pero soy yo, así soy y así me quiero.
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