lunes, 30 de enero de 2012

Doleer

No tengo idea ni que día es. Suele sucederme en las vacaciones. He perdido un reloj, pero no precisamente estoy desorientada por eso, si no por esos múltiples desórdenes que afectan mi mente y a los que suelen maquillar con la etiqueta de "psicosomáticos".

La entrada anterior se titula despertar, y lastimeramente para mi, después, de cada despertar hay un letargo. Se podría pensar que es para escapar de la realidad, y oh yes! han dado en el blanco, porque así suelo ser yo, escapando de todo aquello que me da miedo, no sobreponiéndome a la adversidad, autocompadeciéndome y de esta manera he alejado todo aquello que podría haber sido de interés para mi en algún momento de mi exótica vida.
Ahora 9:13 a.m, no he dormido nada, me molesta el ruido que emite mi mamá desde la cocina, incluso no le encuentro el gustillo a Morrisey - y es de mis favoritos- cantando " Vicar in a tutu", tengo a mi haber un agua de "hierbas" - no sé de cuales, así que no especificaré- y cinco pastillitas de diversos colores y formas, dos redondas, blanca y verde, respectivamente, y tres alargadas, dos rojas y una con un color algo parecido al "café", y por si aquello no fuese suficiente, veinte gotitas de viadil. Ok, "remedios" suficientes para hacer dormir a un elefante y ¡cuidado! que me estoy pareciendo.
No quiero ingerir todo aquello aún, porque estoy re-leyendo un libro que me gusta mucho, pero que al parecer no aporta en nada, de todas maneras quiero avanzar un poco más.
Mis percepciones corporales se distorsionan a cada segundo y hoy he decidido, empezar  de nuevo, por mas trillado que suene.


P.D = Debo admitir que por cuestiones de tiempo y rapidez mental, tuve que cambiar varias veces la canción que estaba escuchando y que sale especificada entre comillas y con letra cursiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario