Aquí estoy acostada en cama de mis padres, desayunoalmorzando leche con chocapic, después de haber dormido aproximadamente unas 18 horas, y aunque es bastante debo admitir que aun no supera mi récord.
Ayer, asumí, por fin, que un par de personas ya no correspondían a mi vida y que debía simplemente dejarlas pasar. Entendí que no era cariño lo que me ataba, era más bien la costumbre, porque más que ayudarme, más que quererme, más que apoyarme, se dedicaron a dañarme y esas no son personas con las que deba estar.
Ciertamente, me cuesta mentir y decir que ya no se extrañan, porque algo que es totalmente rutinario, es obvio extrañarlo incluso en un día de ausencia y, contabilizando, ya son más que un par de días.
Y prometí que no me volvería a ilusionar, temo que ya sea tarde para una promesa así, porque en momentos me la paso pensando en ti, no sé que tuvo de especial, pero puedo decirte que fue muy tierno y protector, muy varonil y divertido.
Quizás lo mejor sea conservarlo como un bello recuerdo, porque no sé si esta vida tenga la generosidad de volvernos a juntar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario